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Somos un grupo de laicos cristianos, intensamente
identificados con el carisma y la espiritualidad de la Congregación
de los Sagrados Corazones, que buscamos vivir nuestra fe en comunidad.
Compartimos nuestras vivencias a la luz de la fe y de los signos
de los tiempos, oramos juntos y celebramos la Eucaristía
en familia, y buscamos proyectarnos al mundo llevando el amor de
Dios, tanto desde el apostolado pastoral como desde el principal
campo de acción del laico: el actuar en el mundo a través
de la familia, los estudios, el trabajo y la política.
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Originalmente,
fuimos una comunidad juvenil, cuyos miembros tenían entre
14 y 18 años. Con el tiempo, nuevos miembros fueron llegando,
a la vez que los primeros nos hacíamos menos jóvenes.
Incluso comenzamos a llamar la atención de algunos papás
de “comunos” que, curiosos por lo que vivían
sus hijos, se acercaron a conocernos y pasaron después a
formar parte de nuestra familia. Hoy la Comunidad agrupa a personas
entre los 15 y los 65 años de edad, sin contar a los hijos
de los comunos, que oscilan entre los 3 meses de gestación
y los 17 años de edad.
Aunque
nos sentimos muy ligados la Congregación de los Sagrados
Corazones (Hermanos y Hermanas) y contamos siempre con el acompañamiento
de un sacerdote SS.CC. (como Asesor General y como celebrante en
la Eucaristía semanal) tenemos una identidad fuertemente
laical. Toda nuestra espiritualidad específica, toda nuestra
organización y forma de tomar decisiones, toda nuestra manera
de vincularnos con la Iglesia y con el mundo, es desde esta identidad
laical.
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Organización
Interna
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La Comunidad
está formada por tres tipos de miembros: los miembros de
Iniciación (que recién están en proceso de
conocer la comunidad y aprender la espiritualidad ss.cc.), los
miembros plenos (que se identifican y comprometen plenamente con
la Comunidad y sus principios y fines, y hacen promesas que renuevan
anualmente) y los colaboradores (cercanos a la comunidad pero
con un compromiso menor que los miembros plenos).
Al
interior de la Comunidad, nos organizamos en Grupos de Reflexión,
que son pequeñas células o comunidades de revisión
de vida y oración; los Grupos tienen entre cinco y doce miembros,
que por lo general tienen edades semejantes. Cada grupo tiene su
propia dinámica y ritmo de reuniones, un Coordinador y un
Asesor; éste último no pertenece al grupo.
El
órgano con la máxima autoridad en la Comunidad es
la Asamblea Comunitaria, en la que sólo tienen derecho a
voto los miembros plenos y los Asesores Generales (religiosos y/o
laicos), y que salvo ocasiones extraordinarias, se reúne
una vez al año. En esta reunión se evalúa el
año transcurrido, se toman decisiones para el siguiente,
y se eligen las autoridades de la Comunidad para el siguiente período.
La
Asamblea elige cada año un Coordinador General, encargado
principal de supervisar la marcha de la Comunidad; un Sub-Coordinador,
que trabaja junto con el Coordinador y se preocupa principalmente
por la parte logística y el mantenimiento del local; y un
Tesorero, encargado de las finanzas de la Casa. |
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Pero
hay también otras instancias de autoridad que se reúnen
con frecuencias distintas: La Junta de Coordinadores, presidida
por el Coordinador General, que reúne mensualmente a los
Coordinadores de cada grupo y toma decisiones sobre la marcha cotidiana
de la Comunidad y sobre la pastoral de la misma. La Junta de Asesores,
presidida por el Asesor General, que agrupa a los Asesores de todos
los grupos, y que se preocupa por la formación espiritual,
social y teológica de los comunos. Y la Comisión Ejecutiva,
suerte de “petit comité” formado por el Coordinador,
el Sub-Coordinador y el Asesor General, junto con otros dos comunos
elegidos ex profeso por la Asamblea, y que atiende asuntos graves
o urgentes, además de apoyar el trabajo de la Coordinación
General. |
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| Promesas
de Miembros Plenos |
Yo, en presencia
de Dios, que me dio el don de la fe, y de ésta, su comunidad,
quiero reafirmar mi identificación total con los principios
y fines de la Comunidad Sagrados Corazones “Héctor
de Cárdenas”, a la que pertenezco de manera plena.
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Renuevo, pues,
mis promesas como miembro pleno, comprometiéndome, con
la ayuda de Dios, a vivir mi fe en Comunidad y en Iglesia; a buscar
experimentar un constante proceso de conversión a Cristo,
interpelado por la Palabra de Dios y por la situación de
pecado, miseria e injusticia que existe en nuestra tierra; a orar
en común y a solas; a celebrar gozosamente la Eucaristía;
a asumir coherentemente mi compromiso en todos los aspectos de
mi vida, y a trabajar, desde mi propia vocación, para la
construcción de un mundo justo y renovado, acorde con los
valores del Evangelio.
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Promesas
éstas que espero renovar el año próximo y los
siguientes, para así vivir siempre en ésta, mi familia
de los Sagrados Corazones.
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Comunidad
SS.CC. "Héctor de Cárdenas"
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Río
de Janeiro 408, Jesús María, Lima-Perú |
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