Principales Acontecimientos en la Historia de la Comunidad desde 1990
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1990
Coordinador General Dennis Reátegui
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La crisis de 1989 se resuelve en un período de crecimiento y esperanza, marcado también por la muerte, en el mes de junio, del P. José Luis Ramírez, luego de una penosa enfermedad. Su esfuerzo para acompañar hasta el final a la Comunidad, levantándose, a pesar del dolor, de su lecho de enfermo para celebrar la misa, marca profundamente a los comunos. A su muerte, se elige por primera vez a un Asesor General laico: Juan Borea Odría. Se retoman las Eucaristías semanales, asumiendo la celebración de éstas el P. Gastón Garatea, en quien recae ahora el acompañamiento religioso de la Comunidad. La presencia y participación en la vida litúrgica es intensa. Se profundiza en la vida de oración (por primera vez hay largos espacios de silencio en el retiro comunitario, y se crea una "hora de oración" durante el Adviento), iniciándose también una búsqueda de una revisión de vida más sistemática. La identidad Sagrados Corazones recibe un fuerte impulso al recibir por primera vez la visita de un Superior General, el P. Patrick Bradley. Al mismo tiempo, los contactos a nivel de Iglesia local siguen siendo importantes. La corresponsabilidad en el manejo de la Casa es una señal esperanzadora. El interés de los comunos por la formación, en cambio, muestra un declive marcado. A nivel de pastoral, el activismo es intenso y se llega a sentir que "faltan manos" a pesar de que en general todos los comunos dan su aporte. Se crea el grupo SUAT (Servicios de Urgencia Apostólica Temporal) para quienes por horario no pueden participar en una pastoral estable pero que están disponibles para Jornadas, Retiros y Charlas de último minuto. |
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Marcada por un lado por la novedosa experiencia de no contar ya con un sacerdote de 24 horas en la Casa, y por otro lado por la crisis del país que obligó a muchos comunos a trabajar antes de lo previsto, la Comunidad vivió un año de retos y pruebas. Con todo, el aumento de los espacios de silencio y la creciente participación activa en las Eucaristías van marcando una reflexión grupal de lo que se vive. Hubo un debilitamiento, en cambio, de la oración grupal. Asimismo, se hace más grave la falla en la formación, notándose especialmente lo débil de los conocimientos bíblicos y cristológicos de muchos comunos. La visita por primera vez de una Superiora General (M. María Pía) y la designación por parte de la Congregación del Hno. José Kuwae como Asesor Religioso (y que trabajó junto con el Asesor Laico) siguió consolidando la identidad SS.CC. En el mismo sentido funciona el inicio de una pastoral en el Colegio Belén, de las Hermanas, donde además comienzan a insertarse laboralmente algunos comunos adultos. La Pastoral sigue siendo importante, particularmente en el P.J.. Jerusalén, donde participa un grupo muy comprometido. Un momento especialmente intenso fue el encuentro interno "Construyendo Juntos la Comunidad en el Señor", en que entre todos se redefinieron los lineamientos comunitarios y el plan de formación y acción necesarios. Al mismo tiempo, comienza a darse el fenómenos de "retornos" a la vida comunitaria de comunos que durante su etapa de criar hijos tomaron distancia. Se perfila ya una comunidad familiar.
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1991
Coordinador General Harry Patrón T. |
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1992
Coordinador General Bruno Espinoza H.
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Este año se inició con los lineamientos aprobados en la Asamblea Consejo, con que se culminó el proceso "Construyendo Juntos" de 1991. Los Estatutos revisados y un nuevo Plan de Formación dieron la pauta. A pesar de las dificultades, que incluyen los niveles de violencia crecientes en el país, la Comunidad mantuvo una intensa actividad pastoral, sobre todo en sectores medios. Sin embargo, la ausencia de suficientes comunos comprometidos con la pastoral en el P.J. Jerusalén hizo necesario un Consejo extraordinario para revisar la autenticidad de la opción por los pobres. Mientras tanto, la naciente comunidad juvenil en Jerusalén va asumiendo las riendas de su propia pastoral. Al mismo tiempo, la Comunidad inicia contactos con el Pueblo de la Ensenada. A nivel de Iglesia, es evidente la disminución de la coordinación con otros movimientos externos a la Congregación. 1992 presencia la disolución de varios grupos (incluyendo al legendario Desde la Vida), sin embargo van formándose varios grupos nuevos a partir de los comunos sin grupo. Es también el año en que llega a la comunidad un grupo de ex-presidentes de Consejos Estudiantiles, buscando vivir su fe en comunidad: Tinkui Marka. A nivel de funcionamiento de la Casa, los secretarios son ya una instancia indispensable. La formación se apoya fundamentalmente en Conversatorios organizados por el grupo Dabbar, y charlas organizadas en el Colegio Héctor de Cárdenas. |
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Los grupos mayores van poniendo cada vez más el acento en la revisión de vida, a partir de sus experiencias familiares y laborales; mientras tanto, va aumentando la conciencia de grupo de las generaciones intermedias, con lo cual se da una cierta crisis de integración en la Comunidad, en la que ya se diferencian tres grandes grupos etáreos. Se experimenta cierto descuido por parte de los miembros mayores respecto a las responsabilidades y los bienes de la comunidad. Sucesos extraños como la desaparición del disco duro de la computadora y el hurto de cierta cantidad de dinero (cosa que nunca había sucedido) ponen en alerta a los comunos. La pastoral en el P.J. Jerusalén se va acercando claramente a su fin, en tanto que cada vez es más firmemente asumida por sus propios pobladores. En tanto, crece la presencia en el P.J. de La Ensenada, donde el grupo Tinkui Marka inicia la experiencia de una academia pre-universitaria para los menos pudientes, la "Padre Damián de Molokai". Aunque la liturgia y la vida de oración se mantienen, continúa el descenso en la formación y, sobre todo, en el contacto con otros grupos y movimientos eclesiales.
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1993
Coordinador General Paco Solís F. |
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1994
Coordinadora General Mirella Gallardo M.
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La Comunidad es claramente una comunidad adulta, con una identidad definida con la espiritualidad de los Sagrados Corazones, aunque se ha perdido el contacto con otros grupos y movimientos de la Iglesia local. Incluso a nivel de formación, los comunos recurren más a sus propios cursos y reuniones que a la asistencia a cursos organizados por la Universidad Católica y otras organizaciones. Sin embargo, se retoman este año las Misiones al mundo andino, específicamente a Ayaviri, Puno, donde la Congregación tiene importante presencia. Esta experiencia reactiva la necesidad de formarse en los comunos, particularmente los más jóvenes. Mientras tanto, se acentúa la tendencia entre los miembros del grupo Lebab a encargarse de la asesoría de los otros grupos. Una experiencia interesante es la jornada con los padres de los comunos de distintas edades. Por otro lado, se siente ya la necesidad de buscar un local propio, por lo que se crea una cuenta de ahorros intangible. En cuanto a la pastoral, se percibe el desgaste y la menor constancia. No obstante, el trabajo intenso de algunos en la Academia Damián de Molokai y las Misiones a Ayaviri siguen siendo una experiencia importante. Un hito importante lo da el Estatuto de la Rama Secular SS.CC. llegado de Roma. Se inician las coordinaciones con los adultos que, al dejar el Centro Juvenil de Plaza Francia, han formado una comunidad; junto con ellos se va definiendo el proceso y los plazos para iniciar la Rama Secular en el Perú. |
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El año tuvo un inicio trágico cuando Pablo Rivera, miembro muy querido de la Comunidad, muere como consecuencia de un accidente de tránsito en España, adonde había viajado por estudios. 1995 es en general un año de desniveles. Por un lado, una vivencia comunitaria rica en experiencia pastoral y misionera: tres misiones (Ayaviri, San Juan del Oro y Lachaqui), además de continuarse la experiencias de Academia Preuniversitaria en Ensenada. Mayor profundización de la vida de oración en los grupos y de la participación en las Eucaristías semanales. Por otro lado, se aprecia mucha irregularidad en el funcionamiento de las instancias comunitarias, sobre todo de la Junta de Coordinadores. La identidad Sagrados Corazones sigue acentuándose y se inicia la preparación para los primeros comunos que harán promesas dentro de la Rama Secular. Eventos como el retiro comunitario (dirigido por dos hermanos SS.CC.), la 5ta edición del libro Desde la Vida y las reuniones previas a la beatificación del Padre Damián de Molokai, complementaron este proceso. Un hecho aparentemente secundario marcará para siempre a la Comunidad: al entregarse la conducción de los programas de Confirmación a los equipo de pastoral de cada colegio hay un inmediato efecto en la composición comuna, pues se detiene la afluencia de jóvenes que buscan integrarse a la vida comunitaria. Ello se irá haciendo más notorio cada año..
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1995
Coordinador General Miguel Incháustegui Z. |
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1996
Coordinadora General Sonia Lau
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Tras varios años en el cargo, Juan Borea deja el rol de Asesor Laico y es nombrado en su lugar Niki Revilla, del grupo Lebab. Al mismo tiempo, José Kuwae se aleja de la Asesoría Religiosa, que queda temporalmente vacante. Por otro lado, los abundantes eventos familiares (matrimonios de comunos, nacimientos, bautizos) y la disminución de la pastoral de catequesis (al haberse entregado las confirmaciones a los colegios) hacen disminuir el ritmo de acción hacia afuera de la Comunidad, que se centra más en sí misma. Los comunos vuelcan su energía hacia la casa: comisiones de biblioteca, de cocina, de integración, de acogida, de liturgia y trabajo con los niños comunos, aunque siguen habiendo trabajos de pastoral en Lachaqui, La Ensenada, Jerusalén y por supuesto las Misiones a Ayaviri y San Juan. A pesar de la disminución en el interés por el estudio, se mantienen espacios como los Jueves de Formación. Es en esta situación que se recibe nuevamente a un Padre General, esta vez Enrique Lozada. El 23 de noviembre, un grupo de comunos hace sus primeras promesas como miembros de la naciente Rama Laical SS.CC. en Perú. En la ceremonia, realizada en la Iglesia de la Recoleta, participan también varios miembros de la Comunidad de Plaza Francia. Diana Castellanos y Juan Carlos Townsend pasan a integrar la primera Directiva de la Rama, junto con Manuel Lozano y Delia Amado, de Plaza Francia. |
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El año estuvo particularmente marcado por el intercambio con los laicos SS.CC. de Chile. En febrero se acogió a cinco de ellos que habían venido al curso de Teología de la U. Católica. A lo largo de los siguientes meses se mantuvo una creciente correspondencia (especialmente gracias a la novedosa Internet) que determinaría el viaje de algunos comunos a Chile el siguiente año. Por otro lado, por primera vez se envía una misionera laica (Amalia Ruiz) a un trabajo de dos años en Ayaviri, recibiendo un pequeño soporte económico por parte de la Comunidad. No estando ya en la asesoría religiosa José Kuwae y habiendo partido a vivir a Ayaviri Gastón Garatea, asume la Asesoría de la Comunidad el P. Juan Scheepens, antiguo Superior General. Poco después se recibe la visita de la Superiora de las Hermanas, M. Jeanne Cadiou. Por otro lado, la evidencia de una incomodidad creciente entre algunas de las hermanas por la presencia de la Comunidad en la capellanía, y la noticia de que los hermanos no iban a apoyar económicamente en la búsqueda de una nueva casa, pone a los comunos en alerta respecto a su situación física. La Pastoral queda circunscrita a las misiones (Cajamarca, Ayaviri, San Juan del Oro, Lachaqui) y sectores populares (Ensenada, básiamente), aunque es cada vez más frecuente que muchos comunos no participen en ningún trabajo pastoral. Ello genera críticas y malestar entre los miembros más comprometidos.
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1997
Coordinador General Ricardo Híjar Z.
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1998
Coordinadora General Inés Kudó SubCoordinadora General Giselle Pacheco
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Dos eventos marcan el inicio del año: la publicación del libro "El Vigilante", con la recopilación de escritos del P. José Luis Ramírez, y el viaje de nueve comunos a Valparaíso, Chile, para participar en un encuentro con comunidades laicales ss.cc. de Chile y Bolivia, mismo que estableció sólidos lazos internacionales, particularmente con los chilenos. Al regreso de este viaje, se hace evidente que no se puede sostener más la presencia de la Comunidad en el local del colegio Belén. Luego de once años, la Comunidad vuelve a estar sin local, hecho que se prolongará hasta mediados del año, utilizando mientras tanto las instalaciones del colegio Héctor de Cárdenas (secundaria) para la celebración de la Eucaristía. A mediados de año y gracias a la generosidad de Juan Borea, la comunidad se muda al primer piso de la calle Río de Janeiro 408, Jesús María. La comunicación entre los comunos y con otros sectores de la Iglesia va recurriendo cada vez más al uso de los emails. Hay entusiasmo para las actividades de integración, retiros y campamentos internos. Sin embargo, la Pastoral es más reducida, pudiendo nombrarse sólo las Misiones y las Vacaciones Útiles en Jerusalén (donde la presencia comunitaria es cada vez más esporádica). Se plantea el cuestionamiento de las opciones comunitarias. |
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A pesar de iniciarse con un festivo encuentro en Lurín con los representantes de las comunidades laicales de Valparaíso y Santiago de Chile, y de la posibilidad planteada de tener misiones comunes, el año va mostrando dificultades serias para el proyecto comunitario. El alejamiento de numerosos miembros (sobre todo adultos) de las actividades comunitarias genera tensiones con los miembros jóvenes. La mayoría de grupos de reflexión pierde ritmo en sus reuniones, aunque el año trae también algunas experiencias grupales novedosas, en especial "Jerusalén", grupo formado por padres de comunos. A pesar de una serie de experiencias pastorales (que incluyen nuevamente catequesis de Confirmación y de Primera Comunión en colegios como Los Reyes Rojos o el Héctor de Cárdenas), algunas muestran signos de irregularidad e insuficiente constancia. La experiencia de la Academia Damián de Molokai llega a su fin, al menos en tanto que trabajo de la Comunidad. Serias tensiones entre comunos se hacen evidentes al final de este año y se explicitan en la Asamblea Consejo. Los cuestionamientos planteados especialmente desde la saliente coordinación general, se radicalizan y plantean retos vitales a la Comunidad.
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1999
Coordinadora General Inés Kudó |
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