Comunidad SS.CC. "Héctor de Cárdenas"

 

Principales Acontecimientos en la Historia de la Comunidad desde 1980

Resúmen de los Informes Anuales de los Coordinadores Generales

 

Volver a "Historia"

 

 
   

Aunque la Comunidad comenzó a germinar alrededor de 1973, sólo desde el final de esa década se dieron los primeros intentos de tener una organización seria. En 1980 -año de la muerte del P. Héctor- se realizó la primera Asamblea Comunitaria y se eligió al primer Coordinador General de la Comunidad. El siguiente es un resumen de lo más saltante en la historia de la Comunidad durante el gobierno de cada Coordinador General desde entonces.

 

   
 

1980

Coordinador General Adrián Revilla V.

 

1980 estuvo marcado desde su inicio por la muerte del Padre Héctor, el 13 de enero, y la crisis que ésta trajo. Algunos comunos retoman el deseo de organizar una Comunidad estable. Se adopta el nombre de "Comunidad Juvenil Héctor de Cárdenas ss.cc." y se logra autonomía frente a la Congregación de los Sagrados Corazones, que nombra como asesor al P. José Luis Gonzáles. En febrero, tensiones y falta de comunicación determinan la salida de algunos miembros de la Comunidad. En marzo se realiza la primera Asamblea Comunitaria y se elige a los encargados de las "áreas", que conformarán la Junta de Coordinadores (a finales de ese año, y luego de una serie de descoordinaciones, se decide invitar a un representante de cada grupo a participar "con voz pero sin voto" en las Juntas de Coordinadores). En Julio, el grupo "Justicia y Paz" se retiró en pleno de la Comunidad. Ese mismo año, el grupo en que confluyeron alumnos de la Recoleta y catequistas de Primera Comunión adopta el nombre de "Desde la Vida". Se integra también a la Comunidad el grupo "Mundo Nuevo".

Durante 1980 hubo una tenue vinculación con los otros grupos juveniles ss.cc., encargándose la Comunidad de editar el primer número de "Éxodo", boletín de los grupos juveniles de la Congregación. Se mantuvo la edición esporádica del DECA, revista interna de la Comunidad. La vida de oración comunitaria (que intentaron impulsar los poco exitosos "Jueves de Oración") se mantuvo precaria. El trabajo de Proyección Social y Catequesis, en cambio, fue mucho más intenso, destacando la presencia en Villa el Salvador y la organización de la primera catequesis de Confirmación en el colegio Recoleta ("Confirma") que daría lugar, años más adelante, a numerosos programas en distintos colegios.

 

 
 

Este año empezó con la primera reunión del Consejo Comunitario (conformado por los miembros más comprometidos con la Comunidad) y la elección del segundo Coordinador General. Durante 1981, la crisis generada por la muerte de Héctor se acentuó, quedando apenas un puñado de comunos en la Casa, descontando al grupo "Desde la Vida", aún adolescentes. Estos últimos tuvieron su propia crisis que terminó en la división del grupo. Las Eucaristías dominicales fueron temporalmente suspendidas al haberse convertido para algunos en ocasión de mero encuentro social. A mediados de ese año, empezó a reaccionar la Comunidad, tomándose la decisión de redactarse los primeros Estatutos. En la tarea se pusieron a trabajar los cuatro grupos entonces existentes. Para entonces, la presencia de los representantes de los grupos en la Junta de Coordinadores resultó más eficaz que la de los Coordinadores de Área, haciéndose patente la crisis del antiguo modelo de organización.

El trabajo de catequesis de Confirmación iniciado en 1980 empezó a crecer hacia otros colegios y perfeccionarse. Ello a su vez facilitó la entrada de nuevos jóvenes a la Comunidad. El trabajo en sectores populares, por otro lado, se potenciaba con el ingreso a universidades de cada vez más "comunos". Por otro lado, ante la desaparición del grupo "Mundo Nuevo" y respondiendo a una provocadora carta anónima de uno de los menores, los mayores de la Comunidad (discípulos y compañeros de Héctor, que nunca habían tenido un grupo estable) decidieron agruparse por fin, fundando Siquem. Los otros grupos que funcionaron ese año fueron Desde la Vida I, Desde la Vida II y Antioquía, éste último formado por recoletanos provenientes de la Confirma.

 

1981

Coordinador General Pepe Coloma

 
 

 

1982

Coordinador General Juan Borea

 

Año clave para el resurgimiento de la Comunidad. En marzo, la Asamblea y Consejo Comunitarios aprobaron los primeros Estatutos y se establecieron las instancias comunitarias hasta ahora existentes, particularmente la Junta de Coordinadores, formada ahora por los coordinadores de grupos. Se estableció el pago de cuotas de los miembros para sostener la Comunidad. Asimismo, el trabajo pastoral y la proyección social fueron abundantes, particularmente la catequesis en sectores escolares y universitarios. Abundaron las iniciativas individuales en distintos sectores. De hecho, fue un tiempo de significativo activismo. A nivel de vida de oración y liturgia, se inició la costumbre de realizar un retiro anual para los miembros de la Comunidad, así como la de vivir juntos la celebración de la Semana Santa.

La vida comunitaria estuvo mucho más claramente asentada sobre el funcionamiento de los "Grupos de Reflexión" o pequeñas comunidades de vida. Aunque durante el año se disolvió Desde la Vida II, se incorporó a la vida comunitaria el grupo Amén, de chicos recién confirmados. El DECA reaparece como informativo mensual. Un hecho clave es la asunción de la asesoría comunitaria por parte del P. José Luis Ramírez Cisnaga. Fue también clave la creciente exigencia de testimonio de vida, misma que determinó la separación de tres miembros por antitestimonio. El contacto con otros grupos juveniles ss.cc. fue perdiéndose, aunque en cambio se iniciaron algunos contactos con grupos como UNEC y CVX. Se emitieron también algunos comunicados a nombre de la Comunidad, respondiendo a críticas gubernamentales con respecto a la acción y denuncia social de la Iglesia.

 

 

Se consolida la nueva organización y aumenta el número de participantes en la vida comunitaria. A los grupos ya existentes se suman Jericó, Unidos y Dabbar (provenientes de las confirmas) así como Luz Y Fuerza (formado por comunos sin grupo) trayendo todos mucha energía y ganas de comprometerse activamente. Por otro lado, un significativo número de miembros Colaboradores ronda la Casa, tanto para apoyar en los trabajos pastorales como para participar en las Eucaristías, por el momento quincenales y claramente centro de la vida comunitaria. Aparecen, además, las Jornadas de Integración comunitarias como esfuerzo por acercar a todos los miembros entre sí..

Se intensifican los contactos con otros grupos eclesiales como Siempre, CVX y UNEC. Por otra parte, numerosos comunos en etapa universitaria se vinculan con trabajos en sectores populares, así como con grupos marginales desplazados (como los mineros despedidos). El tema de la formación se hace intenso, organizándose seminarios y charlas, editándose separatas de reflexión, y constatándose la asistencia masiva de los comunos a los cursos de Teología de Verano de la U. Católica y a los seminarios Hugo Echegaray. Un momento emocionalmente significativo fue el tener que dejar la vieja casa de la calle Ramón Zavala 243 finalizando el mes de diciembre.

 

 

1983

Coordinador General Juan Borea O.

 

 

1984

Coordinador General Pepe Tam

 

El año se inicia con la dificultad de no contar ya con un local. Los grupos de reflexión se reúnen en donde pueden (en casas, en salones prestados de parroquias o colegios) y más que nunca el centro de la vida comunitaria es la Eucaristía, que vuelve a ser semanal y se celebra en el local del futuro colegio Héctor de Cárdenas. No obstante, el número de los grupos de reflexión crece inusitadamente, llegando a ser trece: a los ya existentes se agregan Ictus, Shalom y Ser de Luz (frutos de las confirmas), e Iniciación Universitarios, así como un grupo de antiguos integrantes de Desde la Vida: Lebab. A mediados de mayo, un nuevo local abre sus puertas a la Comunidad en la calle Caracas 2476 y contando con la presencia permanente del P. José Luis Ramírez, que va sembrando exitosamente la inquietud por la vida de oración. La vida comunitaria se expresa en los periódicos murales -particularmente creativos- que aparecen en esta época.

Es un año clave para la identidad comunitaria, pues esta inquietud de una mayor vivencia espiritual lleva a la Comunidad a estudiar el carisma Sagrados Corazones, descubriendo con asombro que "ya lo vivíamos sin saberlo". El nombre de la Comunidad es cambiado entonces a "Comunidad SS.CC. Héctor de Cárdenas". Se elige el distintivo de la Comunidad (mismo que aparece en el encabezado de esta página). La liturgia y la vida de oración comienzan a calar con más fuerza en los miembros de la Comunidad, sin por ello descuidar la formación social. En cuanto a la pastoral, fue un año especialmente intenso, con presencia en múltiples sitios y sectores sociales.

 

 

 

La capacidad de organización tanto interna como en la pastoral y la acción social fueron excelentes durante este año. Se desarrolló la idea del "Cronograma Comunitario" para una mejor planificación, se creó el plan de formación para grupos de iniciación, se creó el reglamento para uso de materiales y el DECA alcanzó niveles de creatividad realmente buenos. Apareció, además, la figura del "secretario" comuno. Por otro lado, además de continuarse con la pastoral de Confirmación (para entonces albergando cerca de 400 confirmandos) y el trabajo en La Milla y el colegio Scipión Llona, entre otros, es particularmente importante señalar que se establecieron los primeros contactos con el P.J. Jerusalén, en Puente Piedra. En cambio, comenzaron a darse señales de una disminución en el interés por la formación teológica.

La Congregación de los Sagrados Corazones reconoció este año a la Comunidad como "Asociación Exterior", es decir, parte laical de sí misma. A partir de un creciente sentimiento de pertenencia a la Congregación, se inició la búsqueda de una comunicación anteriormente perdida con otros grupos laicales SS.CC. Ello fue perfectamente complementario con una creciente vivencia de Iglesia, pues este año se inició la coordinación con los llamados "14 movimientos amigos", junto con los cuales se emitió comunicados y se participó en la Marcha por la Paz y la Justicia en el Perú.

 

1985

Coordinadora General Daysi Kocchiu Y.

 

 

 

1986

Coordinadora General Daysi Kocchiu Y.

 

El interés mostrado por sacerdotes y religiosas Sagrados Corazones (tanto peruanos como extranjeros) por la Comunidad incentivó marcadamente la sensación de pertenencia a la Congregación. Fue particularmente intensa la visita del P. Guillermo Rosas, luego de la cual se tuvo noticias del renacimiento de las Comunidades SS.CC. de Valparaíso. Por otro lado, se continuó con los esfuerzos por formar un movimiento laical SS.CC. a través de la coordinación con otros grupos de Lima. Complementariamente, la Comunidad (durante 1986 con 14 grupos de reflexión activos) fue inscrita como Movimiento Arquidiocesano.

La Catequesis y Proyección Social siguieron siendo intensas: programas de confirmación y primera comunión, vacaciones útiles en varios pueblos jóvenes (destacando Jerusalén y la Milla, este último en coordinación con la Comunidad Monseñor Vallejo), jornadas y retiros para colegios de sectores deprimidos, pastoral universitaria, etc. Se mantuvo y consolidó también la relación con los "Movimientos Amigos", con los que se llegó a trabajar algunos documentos conjuntos. .Durante este año hubo un repunte del interés por la formación teológica y social, aunque con altibajos. La suscripción de cada grupo de reflexión a una revista, así como la edición de separatas de reflexión fueron un medio formativo al que no siempre se le sacó todo el provecho posible.

 

 

Éste es un año que se inicia marcado por una nueva mudanza, al trasladarse la Comunidad a la capellanía del Colegio SS.CC. Belén, en la Avenida Álvarez Calderón 747, San Isidro. El aumento de los comunos que se van casando y teniendo hijos (y que sin embargo permanecen en la Comunidad) marca también un cambio cualitativo en la dinámica comunitaria. Los "secretarios", por otro lado, se van asentando como instancia de ayuda en la Casa. Al final de 1987, y luego de algunas disoluciones, quedan 12 grupos en la Comunidad.

La línea de opción por los pobres se enriquece principalmente por dos fuentes: la presencia intensa y múltiple en el P.J. Jerusalén (cuna, primera comunión, confirmación, arborización, censo, biblioteca, vacaciones útiles, etc.), y el inicio de las "misiones" en el Sur Andino, concretamente a Ayaviri. Sin embargo, se va acentuando el declive en el interés por la formación teológica entre los comunos, a pesar de la insistencia de los coordinadores en este tema y en el de la oración. La "Junta de Asesores", instancia que apareció en 1986, se va haciendo más importante, aunque no siempre es estable en su ritmo de reuniones.

 

 

1987

Coordinador General Jaime Gálvez D.

 

 

 

 

1988

Coordinador General Luis Felipe Gonzáles del Riego

 

 

 

La unidad comunitaria, tal como era conocida, se vio en peligro ante el alejamiento -en términos de participación frecuente- de algunos "mayores" de la Comunidad. La Junta de Coordinadores acusó un ausentismo significativo entre sus miembros. La marcada tendencia a participar en trabajos pastorales, enriquecida por las evaluaciones "por equipos" y con la presencia de asesores pastorales, fue dejando postergado el espacio de las reuniones de grupo, con la consiguiente crisis de los grupos de reflexión como tales. La crisis del país (tanto a nivel de inflación como de aumento de manifestaciones terroristas en la zona rural) va haciendo efecto también entre los comunos que, al contar con menos tiempo, y al mantenerse en la actividad pastoral, van asistiendo menos a la Misa Comunitaria y a sus grupos. En cambio, la tendencia más individual a recurrir a la Biblioteca Comunitaria aumentó notablemente, en parte por la reorganización de la misma a cargo de los secretarios.

La presencia pastoral y de proyección social sigue siendo importante, destacando la catequesis de Confirmación (en distintos sectores) y el trabajo en Laderas del Río Chillón y Jerusalén. Las misiones a Ayaviri (aún desordenadas y con objetivos poco claros) se mantienen. Sin embargo, el reto que se va explicitando es el de continuar viviendo la fe y las opciones comunitarias desde el mundo laboral, ya que son cada vez más los comunos que van culminando sus carreras. Ello, junto con el debilitamiento del contacto con otras comunidades, van esbozando problemas futuros.

 

 

 

1989 fue considerado un año de "crisis", un tiempo de desierto y prueba, pero también de reflexión y revisión. La enfermedad del P. José Luis Ramírez comenzó a hacerse patente, disminuyendo su posibilidad de acompañar a la Comunidad como deseaba. Aunque la asistencia a la Misa Comunitaria vuelve a intensificarse, disminuye la participación en la pastoral. La organización interna de la Comunidad sigue siendo eficiente, pero se siente un cierto desgaste en la corresponsabilidad. Por otro lado, se dan algunos pasos más en la integración con otros grupos Sagrados Corazones a través de actividades como la celebración conjunta del Día del Sagrado Corazón o la Semana Santa. Con 13 grupos de reflexión (contando grupos nuevos y disoluciones) la Comunidad comienza a tener un número significativo de adultos entre sus miembros..

La presencia a nivel de Iglesia, con todo, sigue siendo importante, así como la coordinación con otros movimientos, con los que se participó en la Marcha por la paz "Perú, Vida y Paz". La violencia en la zona rural impidió continuar con la experiencia de Misiones en Ayaviri. Por otro lado, se logra hacer repuntar la participación en cursos de Teología, aunque se hace cada vez más evidente que ello no es suficiente para elevar el nivel de formación de los comunos.

 

1989

Coordinador General Luis Felipe Gonzáles del Riego C.

 

 
 

 

Volver a "Historia"

   
Continuar: año 1990 y siguientes